Cuando he visto por primera vez este spot por la tele, no le he dado importancia. Parecía uno más de esos que pretenden vendernos electrodomésticos por compasión en plan “si compras una lavadora Balay, salvarás la amazonia”. Pero el trasfondo se me antoja mucho más perverso. Para empezar, está claramente orientado al público femenino (música moñas, tipografía escrita a mano, bisutería de diseño, solidaridad…). O mejor dicho, a la parte del público femenino que se deja influir por la publicidad “buenista”. Pero lo que me revuelve las tripas no es eso. Es algo relacionado con eso tan etéreo (y deletéreo) llamado “lo políticamente correcto”. No tengo muy claro el concepto, pero la intuición me dice que lo políticamente correcto es la solidaridad, el compañerismo, el reciclaje, los comedores sociales y …la igualdad de género. Porque parece que en Balay las mujeres están en la cadena de producción y visten de blanco y los hombres llevan chaqueta oscura, se sientan en el consejo de administración y salen en los spot para dar la opinión de la gerencia sobre el asunto ese de las hippies de las operarias.
No se cómo se les ocurre algo como esto, lo de la bisutería y todas esas soplapolleces después de que el año pasado despidiesen a 200 trabajadores, que tendrán la oportunidad de alimentar a sus familias en el comedor social financiado con las pulseritas de tuercas.

“As societies grow decadent, the language grows decadent, too. Words are used to disguise, not to illuminate, action: you liberate a city by destroying it. Words are to confuse, so that at election time people will solemnly vote against their own interests.”
Gore Vidal

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