Lo que más me cabrea de la mala publicidad actual es esa tendencia creciente a crear spots en los que se intenta dar trascendencia o dignidad a cosas banales mediante la grandilocuencia. En el post anterior comenté un spot en el que Julia Roberts se pregunta si huir de los convencionalismos es la única actitud posible. No anunciaba una ONG ni un Trade Union sino una colonia exageradamente cara.

En esta ocasión, los cerebros de marqueting de Norit han pensado que tenían que quitarse de encima esa imagen ñoña pero entrañable del borrego a base de recordarnos que “tu ropa eres tu”.

Este contundente juicio me plantea una serie de dudas filosóficas. En primer lugar, creo que las lumbreras que han parido esto no han cavilado mucho. Es obvio que lo que querían decir es que “tu eres tu ropa” en vez de “tu ropa eres tu”. Hay un pequeño matiz que separa profundamente el significado de ambas frases. La que yo propongo se acerca más a lo que un pijo con MBA quiere decir. Es decir, “la imagen que proyecta tu ropa condiciona los juicios que sobre ti pueda hacer la gente que no te conoce”. Pero lo que en realidad han dicho es que “careces de cualidad humana y eres simple ropa inanimada, por obra de una misteriosa transubstanciación”.

Pero da igual, porque el anuncio no va dirigido ni a culturipollas ni a marujonas. Es para gente que cree que “no importa el precio ni la marca” (sic) pero que en realidad busca marcas y precios altos que le conviertan en exculsivo, y por tanto, mejor que la chusma. Antiguamente vendían este producto para “prendas delicadas” y ahora lo venden para “prendas caras”. Cómo nos ha cambiado el neoliberalpijismo !!!!

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