En otras ocasiones ya he comentado anuncios de Banco Sabadell. Mi opinión no ha cambiado. Me siguen repugnando. Pero en el último me he dado cuenta de un detalle que me parece muy sintomático de lo que pasa. O al menos del tipo de gente al que va dirigido. Han escogido al tenista Rafael Nadal y al escritor John Carlin. Mantienen una conversación bastante insustancial en la que Carlin pide consejo a Nadal. Lo hacen para decirnos que podemos confiar en ellos, ya que son “buene gente” (SIC).

Lo que me ha llamado la atención es que el sentido de la conversación se ha invertido intencionadamente. Lo normal sería que el intelectual aconsejase al deportista. Se supone que a los del “corpore sano” no se les da bien lo de la “mens sana”. Que el criterio de alguien a quien le pagan por lo que piensa o dice es mejor del criterio del que le pagan por golpear una pelota. Pero en el Sabadell piensan que debe ser al contrario. O al menos, que el éxito, sea cual sea el ámbito de la vida tiene los mismos secretos y que, no faltaba más, el éxito deportivo es superior al intelectual.

Sigo pensando que las ideas subyacentes en estos spot son puro nihilismo neoliberal. La hermenéutica filosófica del Sabadell es que la verdad es lo que los fans de Nadal quieran que sea. Por eso no les doy mi (poca) pasta.

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