Un banco nos invita a abrir una cuenta con ellos con el atractivo grandilocuente de alcanzar la libertad. Y para ello nos cuentan una historia que a todos nos ha pasado. Nuestra madre octogenaria nos pide que la llevemos a una playa nudista. Seguramente porque tras toda una vida de estricta fidelidad conyugal, quiere sentarse en una silla de playa a ver gente en pelota picada. Lo normal ¿no?.

Aparte de una música de orquesta de cuerda bastante empalagosa podemos apreciar a varios cuarentones recibiendo la llamada de su mamá en medio de sus reuniones de trabajo. Como buenos hijos, los tres deciden llevar a su madre a la playa.

Mi idea de libertad va asociada a la ilustración. Ya sabéis, el hombre como fin en sí mismo y tal. Por eso me choca que los príncipes del capitalismo utilicen la libertad como slogan publicitario. Porque para ellos, el hombre no es un fin, sino un medio para conseguir más pasta, que es su auténtico “fin en sí mismo”. Lo más chocante es que puedes ver este spot en el intermedio de un noticiario en el que se ven los cadáveres de los inmigrantes que se han ahogado intentando cruzar el Mediterráneo buscando libertad, mientras los gobiernos (títeres de bancos como el del anuncio) les impiden la llegada. No se si ese banco tiene algo pensado para proporcionar libertad a esa pobre gente, pero mucho me temo que no.