Archivos para la categoría: Publicidad

Un banco nos invita a abrir una cuenta con ellos con el atractivo grandilocuente de alcanzar la libertad. Y para ello nos cuentan una historia que a todos nos ha pasado. Nuestra madre octogenaria nos pide que la llevemos a una playa nudista. Seguramente porque tras toda una vida de estricta fidelidad conyugal, quiere sentarse en una silla de playa a ver gente en pelota picada. Lo normal ¿no?.

Aparte de una música de orquesta de cuerda bastante empalagosa podemos apreciar a varios cuarentones recibiendo la llamada de su mamá en medio de sus reuniones de trabajo. Como buenos hijos, los tres deciden llevar a su madre a la playa.

Mi idea de libertad va asociada a la ilustración. Ya sabéis, el hombre como fin en sí mismo y tal. Por eso me choca que los príncipes del capitalismo utilicen la libertad como slogan publicitario. Porque para ellos, el hombre no es un fin, sino un medio para conseguir más pasta, que es su auténtico “fin en sí mismo”. Lo más chocante es que puedes ver este spot en el intermedio de un noticiario en el que se ven los cadáveres de los inmigrantes que se han ahogado intentando cruzar el Mediterráneo buscando libertad, mientras los gobiernos (títeres de bancos como el del anuncio) les impiden la llegada. No se si ese banco tiene algo pensado para proporcionar libertad a esa pobre gente, pero mucho me temo que no.

Anuncios

http://www.brandalism.org.uk/

En esta ocasión os paso un vídeo y el enlace a la web de unos activistas anticonsumistas que he conocido hoy. Resulta que han llenado las paradas de autobús de París con falsos anuncios denunciando la hipocresía de las multinacionales en lo que respecta al cambio climático, coincidiendo con la cumbre de París.

He de reconocer que me gusta este tipo de activismo no violento y eficaz. Una genialidad que ha de servir de ejemplo. Acciones a lo Abbie Hoffman, audaces e inteligentes. Gritos para que la gente despierte del sopor en el que este capitalismo nos mantiene.

http://www.goear.com/listen/e85583b/spot-ukelele-publicidad

Creo que es la primera vez que critico un spot radiofónico en este blog. En realidad, ni tan sólo lo he seleccionado porque sea uno que promueve la X a favor de la iglesia en la renta. Es accidental. No me molesta el mensaje. Lo he seleccionado porque empieza a cabrearme la cantidad de spots (sobre todo en la radio, pero también en la TV) que nos taladran las meninges con música de ukelele y silbidos.

¿A qué creativo publicitario del demonio se le ocurrió que era una buena idea? ¿Quién tuvo el valor de copiarlo? ¿En qué momento se convirtió en un recurso más para las empresas publicitarias? ¿Cuando acabará este sufrimiento? ¿Lo hacen porque piensan que transmite “buen rollo” y “cercanía” o porque piensan que la gente va a memorizarlos y silbarlos por la calle?

En otras ocasiones ya he comentado anuncios de Banco Sabadell. Mi opinión no ha cambiado. Me siguen repugnando. Pero en el último me he dado cuenta de un detalle que me parece muy sintomático de lo que pasa. O al menos del tipo de gente al que va dirigido. Han escogido al tenista Rafael Nadal y al escritor John Carlin. Mantienen una conversación bastante insustancial en la que Carlin pide consejo a Nadal. Lo hacen para decirnos que podemos confiar en ellos, ya que son “buene gente” (SIC).

Lo que me ha llamado la atención es que el sentido de la conversación se ha invertido intencionadamente. Lo normal sería que el intelectual aconsejase al deportista. Se supone que a los del “corpore sano” no se les da bien lo de la “mens sana”. Que el criterio de alguien a quien le pagan por lo que piensa o dice es mejor del criterio del que le pagan por golpear una pelota. Pero en el Sabadell piensan que debe ser al contrario. O al menos, que el éxito, sea cual sea el ámbito de la vida tiene los mismos secretos y que, no faltaba más, el éxito deportivo es superior al intelectual.

Sigo pensando que las ideas subyacentes en estos spot son puro nihilismo neoliberal. La hermenéutica filosófica del Sabadell es que la verdad es lo que los fans de Nadal quieran que sea. Por eso no les doy mi (poca) pasta.

A primera vista este spot no tiene nada de lo que tanto he criticado en los anteriores posts de este blog. No hay nada que yo pueda sospechar que induzca a engaño ni promueve estilos de vida consumistas. Incluso se trata de un híbrido con bajas emisiones de CO2 y bajo consumo.
Lo que pasa es que me ha dado por pensar y me he dado cuenta que el colega va en un coche de 19000€ por las calles de una ciudad indefinida de la India, Bangladesh o Pakistán, rodeado de gente miserable y pasando totalmente de ellos.
Seguro que el creativo de turno pensó que esa situación era no sólo graciosa sino que ejemplificaba el estado de tranquilidad en el que te sumes al conducir el coche. ¿De verdad que nadie reparó en esa metáfora del “colonialismo a distancia” que supone el estilo de vida occidental? ¿No se dieron cuenta que el blanco rico va en un cómodo coche mientras los pobres van como pueden por la calle? ¿O es que les da igual y les parece gracioso?

Este spot me ha llamado la atención. No es que lo considere dañino u ofensivo. Es bastante inocuo. No creo que prentendan engañar al cliente potencial.
Aunque no coincide exactamente con el que se emite en TV, este spot me llama la atención porque lo considero un error. Un fallo de estrategia de marketing. No se mucho sobre el tema, pero al verlo no puedes evitar asociar al erizo (imagen de la marca de esos seguros desde hace años) con un agente de seguros cabal, razonable y entendido. El problema es que para representar a sus posibles clientes (a nosotros) han elegido a una tortuga bastante boba y con un CI tirando a bajo. Y creo que a la gente, incluso a los tontos, no nos gusta que nos tomen por tontos. No se si esta campaña va a mejorar o empeorar sus resultados, pero me sorprendería que los mejorase.


Lo que más se sorprende de este spot es el tono agresivo del comienzo. Fondo negro, letras grandes, voz en off y una afirmación sorprendente: “Todas las mujeres tienen derecho a una piel ideal, sea cual sea su edad o tipo de piel”. No me ha quedado claro si es que los neoliberales han privatizado los derechos humanos y Vichy ha incorporado un punto a la declaración universal o que pretenden vender sus productos a “to quisqui”.
Normalmente este tipo de publicidad es bastante neutro, tópico (valga la gracieta) y, por otra parte, engañoso (la dermocosmética avanza más en la mercadotecnia que en el laboratorio). Pero este les ha quedado casi revolucionario.
Se me ocurre sugerirles que para la próxima campaña, parafraseen directamente a Marx:

“Para nosotros la dermocosmética no es un estado que debe implantase, un ideal al que hay que sujetar la piel. Nosotros llamamos dermocosmética al movimiento real que anula y supera el estado actual de tu cutis”.

Lo que más me cabrea de la mala publicidad actual es esa tendencia creciente a crear spots en los que se intenta dar trascendencia o dignidad a cosas banales mediante la grandilocuencia. En el post anterior comenté un spot en el que Julia Roberts se pregunta si huir de los convencionalismos es la única actitud posible. No anunciaba una ONG ni un Trade Union sino una colonia exageradamente cara.

En esta ocasión, los cerebros de marqueting de Norit han pensado que tenían que quitarse de encima esa imagen ñoña pero entrañable del borrego a base de recordarnos que “tu ropa eres tu”.

Este contundente juicio me plantea una serie de dudas filosóficas. En primer lugar, creo que las lumbreras que han parido esto no han cavilado mucho. Es obvio que lo que querían decir es que “tu eres tu ropa” en vez de “tu ropa eres tu”. Hay un pequeño matiz que separa profundamente el significado de ambas frases. La que yo propongo se acerca más a lo que un pijo con MBA quiere decir. Es decir, “la imagen que proyecta tu ropa condiciona los juicios que sobre ti pueda hacer la gente que no te conoce”. Pero lo que en realidad han dicho es que “careces de cualidad humana y eres simple ropa inanimada, por obra de una misteriosa transubstanciación”.

Pero da igual, porque el anuncio no va dirigido ni a culturipollas ni a marujonas. Es para gente que cree que “no importa el precio ni la marca” (sic) pero que en realidad busca marcas y precios altos que le conviertan en exculsivo, y por tanto, mejor que la chusma. Antiguamente vendían este producto para “prendas delicadas” y ahora lo venden para “prendas caras”. Cómo nos ha cambiado el neoliberalpijismo !!!!

Todos habréis observado que los spot de perfumes femeninos se emiten por TV alrededor de Navidad, 14 de febrero y el día de la madre. Nada que objetar, es lo lógico porque la mayor parte de las ventas del sector son alrededor de esas fechas. Normalmente suelen ser bastante extraños y destilan una atmósfera snob, muy cuidada, que tiene que ver con el target al que van dirigidos: gente que ambiciona algo exclusivo pero asequible. De ahí que casi todos estén en francés, italiano o inglés. Me suelen entrar por un oído y salir por el otro porque, si obvias el enorme componente pijo que les rodea son bastante inocuos.

Pero la campaña navideña de este año nos ha regalado una perla. Es el spot en el que Julia Roberts acude a una fiesta en Paris en la que todo el mundo va vestido de negro excepto ella. Además, todos van ligados de pies y manos por una especie de finos hilos que les impiden moverse libremente. La actriz parece ser la única que se da cuenta de la falta de libertad y se deshace de ellos mientras una voz en off nos regala la frase trascendente del mes: “En un mundo lleno de dictados y convencionalismos, ¿podría existir otro camino?”.

Estaba pensando cómo iba a machacar a los que han creado este anuncio, pero la lectura de un ensayo de Aeon J. Skoble me ha hecho reflexionar. Skoble es un filósofo americano que se ha especializado en explicar filosofía con ejemplos sacados de la cultura popular. Sus referencias a la filosofía moral de Aristóteles me han hecho pensar mucho y me he dado cuenta de dos cosas.

La primera es que, en el fondo, el mensaje del spot es cierto: No hay nada más sano para la conciencia que desobedecer los dictados y convencionalismos, si lo hacemos tras una reflexión seria y llegamos a la conclusión de que esos dictados y convencionalismos son moralmente reprobables. Cosa nada fácil.

La segunda es que, objetivamente, un perfume no te va a hacer más independiente, ni más sabia, ni más rebelde. Sólo te va a hacer oler mejor y tener 74 € menos en el bolsillo (según Google).

José María Aguirre Gonzalo fue un ingeniero de caminos y banquero del siglo pasado. Fundó diversas empresas en el ámbito de la ingeniería civil y presidió Banesto desde 1970 hasta 1983. No es que sea un tipo muy admirado hoy en día y casi nadie se acordaría de él a no ser por una frase suya que hizo fortuna durante el franquismo: “El Gobierno gobierna, la Banca administra y el español trabaja“. Esta frase pretende destilar la naturaleza de lo que se llamó eufemísticamente “democracia orgánica”. Es un juicio que para mi tiene algo de imperativo. La exégesis que me sugiere es algo así como “trabaja sin rechistar para que los ricos mantengan su status y no te mandaremos a las fuerzas del orden”.

Hoy en día, los ricos y poderosos se ven obligados a hacer malabarismos para que el sorprendente éxito del capitalismo liberal no decaiga. Uno de esos ejercicios malabares toma forma de spot publicitario y se llama “yo soy empleo”. No se si los creativos se inspiraron en ese otro clásico contemporáneo de la publicidad basura en el que Ronaldo, el futbolista obeso, nos recuerda que “él es póker”. El caso es que, al más puro estilo “Banco Sabadell”, pero en color, nos intentan vender la moto de que “ellos” crean empleo. Ni una sola mención a los desahucios a sus clientes. Tampoco hablan nada de los 1200 despidos de trabajadores de Unnim hace un año. Quizá a Ignacio Moliner, ese tipo de la foto de abajo, jefe de comunicación del banco, se le ha olvidado.

Seguro que da limosna al salir de misa.

Seguro que da limosna al salir de misa.

Si después de las ayudas millonarias que han recibido, de los casi 1600 millones de euros de beneficios del año pasado y despedir a 1200 trabajadores, de los miles de desahucios, de los sueldos de escándalo de sus directivos, consiguen que esta campaña les reporte beneficios o al menos consiguen esa imagen de “santos del capitalismo” que tanto ansían, es que todo está perdido. Por favor, si lees esto, no les des ni agua, lleva tu dinero a otro banco. No se cual, al menos uno que no emita spots tan vomitivos como este. Esos tipos ultramegapijos como el de la foto son el enemigo.