Les propongo el siguiente ejercicio mental. Imaginen un anuncio como el que acaban de ver pero en el que el protagonista sale de la pantalla en medio de una escena de gente drogándose y dice: “Nunca me han visto darle costo a sus hijos, pero si no me apoyan me quedaré sin trabajo. La droga mueve más dinero y crea más trabajo que cualquier otro sector productivo. Porque yo no planto la marihuana, pero la vendo por las esquinas.”

No veo mucha diferencia entre el anuncio emitido en TV y el que yo les propongo. Considero la publicidad casi tan dañina como la droga. En realidad la gente que corta el bacalao en la publicidad es tan perversa y falta de ética como el jefe de un cártel. Tal y como he dicho en posts anteriores, considero que la publicidad hoy ya no vende productos sino que esta diseñada para “mantenernos dentro del redil” del consumismo, con el doble objetivo de que juzguemos positivamente las empresas (los santos de la religión liberal) y a la vez, hacernos comprender qué opciones vitales hemos de tomar (políticas, económicas, domésticas…) para mantener o mejorar el status alcanzado en la pirámide del bienestar.
Por eso me da especial asco este spot. Además, se suma a la nómina de anunciantes que recurren a la compasión, con esas absurdas y probablemente falsas alusiones al PIB o a los puestos de trabajo que crean.

Me recuerda a ese otro spot que hablaba de “autocontrol”; Cuando alguien, en este caso un sector completo, se tiene que autocontrolar, es porque los que tienen la obligación de hacerlo, no lo hacen y eso me parece muy peligroso porque pueden caer en la tentación de abandonar ese autocontrol a cambio de dinero. Me recuerda esa escena de “El padrino” en la que Vito les comenta a los “Don” de los clanes rivales que no deben meterse en el negocio de la droga porque está mal. Que deben dedicarse sólo a la extorsión, el asesinato, las apuestas, el juego ilegal, el contrabando, etc… Toda una lección de moral.

Actualización de última hora: Mientras cuelgo este alegato contra la publicidad contemporánea me doy cuenta que, por primera vez desde que escribo aquí, wordpress me informa que es posible que los lectores de este blog vean publicidad en mis post. Hasta que averigüe cómo evitar que aparezca publicidad en un blog contra los excesos de la publicidad, os invito a ignorar los mensajes (si es que no tienen interés).

La verdad es que no recuerdo ningún anuncio anterior de universidades privadas. Estoy seguro que los ha habido, pero no recuerdo ninguno. El que os traigo hoy está todavía en emisión.

Hasta hace no mucho, ser un facha estaba mal visto. Y en ciertos ambientes, lo sigue estando. El problema es que cada vez es más difícil saber qué es un facha y sobre todo, quien es un facha. En muchos post de este blog he expresado mi opinión de que un liberal es un facha ateo. Una persona que intenta conservar algún tipo de privilegio, por ridículo que sea, disfrazándolo de igualdad y libertad (libertad de empresa, libertad de culto…). Y ¿por qué está dejando de estar mal visto? Pues porque los fachas han puesto un gran esfuerzo en crear una especie de “orgullo facha” y mantener alta la moral de la tropa. Este concepto se materializa, entre otros, en González Pons. Un tipo con un ego de dimensiones galácticas y una actitud chulesca bastante estudiada, creada para que el mesetario* promedio se sienta tranquilo.

¿Y a qué viene todo esto si el spot es de una universidad? Pues porque pensaba cuáles pueden ser las razones por las que alguien monta algo tan complejo y caro como una universidad. Sólo se me ocurren dos: Como negocio o como método para crear una sociedad a la medida de alguna ideología. Por eso, hasta hace poco, las universidades privadas estaban en manos de la iglesia.

Desconozco quién hay detrás de esta universidad, pero me cuesta creer que algún inversor lo considere un buen negocio. Ergo, esta universidad ha sido creada para fabricar personajes como los que aparecen en la web que han ideado los cerebros de marqueting de esta institución. Se llama hablemos de tu mejor yo. Y en ella aparecen (en el momento de escribir estas lineas) un enfermero de cirugía cardíaca infantil, un reportero de guerra, una arquitecta emigrada a Francia, una ingeniera de proyectos, un entrenador de gimnasia y un… “gerente de control de gestión”, concepto que se contiene a sí mismo en un bucle infinito (gerente de gestion) y que debe de ser una especie de sumo sacerdote del lameculismo.

Unos tipos que han conseguido “la mejor versión de si mismos”. En definitiva, una pandilla de bienpensantes con un buen curro y superprestigio. Nada de contestatarios. Todo carreras técnicas. Todo orientado al mercado (ora pro nobis). Aquí no podrás estudiar ni filosofía ni ciencias exactas. Para eso, vete a la universidad de la chusma y del populacho, la pública.

Por último, comentar una de las mejores frases del spot: “la mejor versión de ti mismo capaz de conseguir lo que estás soñando”. Espero poder estudiar en esta universidad para poder conseguir mi sueño: Una universidad pública y de calidad para mis hijos.

La universidad enseña, pero no desasna.
Francisco de Quevedo

* cuando digo mesetario me refiero a ese tipo de Zamora o Valladolid que lee La Razon, escucha la COPE, veranea en Benidorm, llora con “la roja” y le pone a sus hijos nombres como Pelayo o Gimena.

Cuando he visto por primera vez este spot por la tele, no le he dado importancia. Parecía uno más de esos que pretenden vendernos electrodomésticos por compasión en plan “si compras una lavadora Balay, salvarás la amazonia”. Pero el trasfondo se me antoja mucho más perverso. Para empezar, está claramente orientado al público femenino (música moñas, tipografía escrita a mano, bisutería de diseño, solidaridad…). O mejor dicho, a la parte del público femenino que se deja influir por la publicidad “buenista”. Pero lo que me revuelve las tripas no es eso. Es algo relacionado con eso tan etéreo (y deletéreo) llamado “lo políticamente correcto”. No tengo muy claro el concepto, pero la intuición me dice que lo políticamente correcto es la solidaridad, el compañerismo, el reciclaje, los comedores sociales y …la igualdad de género. Porque parece que en Balay las mujeres están en la cadena de producción y visten de blanco y los hombres llevan chaqueta oscura, se sientan en el consejo de administración y salen en los spot para dar la opinión de la gerencia sobre el asunto ese de las hippies de las operarias.
No se cómo se les ocurre algo como esto, lo de la bisutería y todas esas soplapolleces después de que el año pasado despidiesen a 200 trabajadores, que tendrán la oportunidad de alimentar a sus familias en el comedor social financiado con las pulseritas de tuercas.

“As societies grow decadent, the language grows decadent, too. Words are used to disguise, not to illuminate, action: you liberate a city by destroying it. Words are to confuse, so that at election time people will solemnly vote against their own interests.”
Gore Vidal

Leo en el periódico que el anuncio televisivo de una compañía que fabrica máquinas de hacer bebidas gaseosas en casa ha sido censurado. Imaginaba que saldrían escenas violentas o sexuales, pero la realidad es que lo único que aparecían eran botellas de refrescos explotando. Nada del otro mundo.
Entonces ¿Por qué ya no se puede ver en TV? Pues porque CocaCola y Pepsi no quieren. Así de simple. Las compañías que crearon el concepto de capitalismo global temen que se les acabe escapando parte del negocio.
La verdad es que se trata de una maniobra bastante torpe, porque si no lo hubiesen censurado, no me habría enterado en la vida de la existencia de tal producto. Que, por cierto, puedes comprar en españa (o por internet) sin ningún problema. He buscado en Google y he visto que por 49€ puedes tener el kit completo: la maquina, una bombona de 60 litros de CO2 y una botella con concentrado. Puede que los fabricantes sean igual de hijos de … que CocaCola, pero merece la pena aportar un grano de arena para hacerle daño a “los malos de siempre”. Además de la satisfacción que da tomar algo preparado por uno mismo.

No entiendo muy bien la estrategia que persiguen los de CLAS para movernos a comprar su leche. En el anuncio nos dicen que en el futuro, pasará la crisis y dejaremos de apretarnos el cinturón. Espero que mis hijos recuerden el anuncio para que ellos compren CLAS cuando sean mayores. Yo, a día de hoy, me aprieto el cinturón comprando una leche más barata que la de CLAS y con la misma seguridad microbiológica y las mismas propiedades nutricionales y organolépticas.
En realidad lo que me cabrea de este anuncio es el hecho de que aprovechen la desgracia de mucha gente para que se les tenga en cuenta. Bueno, eso y el ambiente moñas (o “buenista”, como diría el único filósofo cuyo nombre es un oxímoron: Gustavo Bueno) que rodea el spot. Ya lo habéis visto: Niños (recurso muy socorrido), naturaleza y buenos deseos para el futuro.

Como sois unos lectores bien informados sabéis que hace mes y medio, Nestlé retiró del mercado (ora pro nobis) una serie de productos de la marca La Cocinera que contenían carne de caballo estando etiquetados como ternera.
Pues en estas semanas, alguien en el consejo de administración ha decidido que debían pasar al ataque para “limpiar” su imagen. Y para ello han decidido pasarse al “marqueting nacionalista”, que es aquel que pretende hacernos comprar algo porque es español, y por lo tanto, mejor que lo de fuera. Algo muy eficaz tanto en la meseta como en parte de “provincias”.
Para darle seriedad, han decidido hacerlo en blanco y negro, como los del Sabadell-Atlantico-CAM. El spot consiste en el testimonio entusiasta de algunos de los trabajadores de la fabrica. Algo que puso de moda hace muchos años un tal Manuel Luque. Un tipo que nos retaba a buscar, comparar y encontrar algo mejor que su detergente.
Pepa (que desayuna un café que no es de Nespresso; anatema!!!!) nos dice que son una familia orgullosa de su trabajo. Pero la palma se la lleva el testimonio de José Luis, que afirma que para sus canelones “siempre hemos utilizado carne fresca certificada”. El problema es que utilizan carne fresca certificada… de caballo. Estefanía nos dice que en 273000 análisis no detectaron el caballo. A mi, por el grado de ineptitud equivalente, mi jefe ya me hubiese despedido. Luego una sucesion de lugares comunes del compadreo (que incluyen a un padre con sus dos hijas y una inmigrante mexicana) nos lleva a la conclusión: gracias por seguir comprando sus productos.
Os recomiendo que antes de comprar algo de La Cocinera o de Nestlé (pijos del nespresso!!!), os leais este artículo de eleconomista.es en el que explican cómo Nestlé españa ha trasladado la tesorería a Luxemburgo para pagar menos impuestos. Así plantearos si preferís que lo que pagáis por los canelones vaya destinado a una carretera centroeuropea o a los tratamientos contra el cáncer de niños españoles (cómo mola la demagogia).

Supongo que si habéis visto la tele últimamente os habréis topado con este nuevo spot con el que el banco del PP intenta levantar cabeza haciendo ejercicio de optimismo ciego. Además, si sois lectores de este blog, también habréis visto el spot de mayo de 2006 (que usé para el post de Bankia) en el que hacen su verdadera declaración de principios. Por si os da pereza darle a la rueda del ratón, os lo vuelvo a poner.

Tened, por favor, la paciencia de ver ambos spot, separados por casi siete años. Os invito a participar del análisis que voy a hacer a continuación.

Para empezar, la versión que han colgado en la web es diferente del spot que emiten en TV. Esta versión es bastante más larga, dado que la TV limita bastante el tiempo. Pero el mensaje y la estética son los mismos.

Lo que más me choca es la enorme diferencia que hay entre ambos spot en lo estético. El más reciente no tiene música mientras que el de 2006 tiene un insoportable loop del peor techno. En el nuevo el fondo es blanco, en el antiguo es negro. En el nuevo, no hay video, solo texto, cifras y símbolos, en el antiguo las imágenes se suceden a toda velocidad. El de 2013 empieza con una especie de mea culpa bastante poco creible mientras que el antiguo es una invitación a la codicia y la ambición sin freno. El nuevo lo narra una mujer, el anterior un hombre. El spot antiguo hace gala de patrocinar uno de esos eventos deportivos para pijos tan de moda en la españa del PP mientras que ahora no patrocina nada.

Pero por encima de las diferencias estéticas, el trasfondo es lo que me preocupa. Quiero decir, que me da la sensación que el equipo de desgraciados que ideó el spot de 2006 es el mismo que ha hecho el de ahora. O al menos pretenden lo mismo; que le demos nuesta pasta a la peor entidad bancaria del pais. En el spot de 2006 parece que pensaron “vamos a hacer un anuncio que invite a los ambiciosos a pedirnos pasta y a los avariciosos a que se la guardemos” mientras que en el de ahora pensaron “vamos a intentar convencer a algún panoli de que estamos arrepentidos y que hemos cambiado”.

De hecho, este nuevo spot de Bankia me recuerda la última escena de la peli de Bigas Luna Yo soy la Juani, en la que el Jonah intenta convencer a la Juani para que vuelva con él (gritándole por la ventana del cercanías en el que se va para no verle más) después de haberle puesto los cuernos y mentirle dos veces.

Quiero decir que si Bankia vuelve a tener beneficios este año en vez de hundirse en la miseria y cerrar la persiana, equivaldría a que la Juani vuelva por tercera vez con el Jonah, a pesar de los gritos, los cuernos y el sufrimiento.

Y como no puedo terminar un post sin una pregunta, ¿Qué principios son aquellos por los que hay que empezar? ¿Los del spot de 2006? Porque parece que no tenéis otros.

Those are my principles, and if you don’t like them… well, I have others.
Groucho Marx (1890 – 1977)

Hasta ahora, Danone, CocaCola y los bancos eran el objeto de mis iras en este blog. Pero he visto este spot de Ausonia y se me han revuelto las tripas. Es tan jodidamente perverso, tan amoral, tan moñas, tan falto de principios que me dan arcadas. Este anuncio me hace sentir como Mr. Snoid, el personaje de los comics de Robert Crumb.

A primera vista, parece bastante inocente. Incluso podríamos decir que invita a la solidaridad. Valor muy de moda que es como la fraternidad (entendida como fraternité), pero con menos compromiso. Pero la realidad es que se trata de un simple chantaje. En plan, “si no compras nuestros productos, Dios matará un gatito”.

No pienso que los productos de esta empresa sean malos, al contrario. Creo que son los mejores del mercado. Por eso me pregunto si es necesario recurrir a la compasión para venderlos. Es que al ver el spot me acuerdo de esos mendigos que intentan remover tus sentimientos enseñándote el muñón o un bebé. Es el colmo del chantaje emocional.

Me gustaría saber cuantos directivos de la empresa han renunciado a sus Audis, a sus fines de semana en Cortina o a sus Montblanc para financiar los tratamientos de radioterapia de los enfermos de cáncer del tercer mundo. Es que la solidaridad es muy bonita cuando la practican los demás. ¿No les parece, señores directivos de Procter & Gamble?

“Odio a todo el mundo, estoy lleno de mezquindad. Y rezo para que llegue una guerra nuclear.”
Mr. Snoid entre sus amigos los humanos.
Kortatu (1985)

Como podréis comprobar si repasáis las fechas de los post, cada vez me cuesta más mantener este blog. Es el desánimo de ver que no suben las visitas. De todas formas, la TV no falla y cada poco nos proporciona spots que hacen estallar una indignación que puede más que la pereza. En esta ocasión le toca recibir a Toyota.

Normalmente, los spot de coches son bastante neutros. No contienen mensajes cabreantes. Ello se debe a que los coches no necesitan de publicidad. Son el summum del consumismo. El objeto de deseo más alto (léase “caro”) al que al populacho se nos permite aspirar. Y como tal, no necesitan anuncios. La gente (sobre todo los hombres), ya sabemos todo lo que hay que saber sobre ellos antes de comprarlos. Todo esto hace que los spot de coches sólo sirvan para que no nos olvidemos de ellos, y no para enseñarnos algo sobre ellos. De hecho, la única informacion que aparece está en letra diminuta y pasa a toda velocidad por la parte inferior de la pantalla. Algunas veces, una breve mención de palabra al número de cilindros, potencia y el precio.

En todo caso, los fabricantes de berlinas alemanas se permiten el lujo de crear spots en plan “arte y ensayo”, en blanco y negro, con paisajes de lejanos horizontes y carreteras solitarias y música snob (minimalista o clásica). Como el arquetípico “¿Te gusta conducir?” de BMW. Son spots dirigidos a los Yuppies (Young Professionals; qué mal ha envejecido esta palabra !!!), para indicarles cuál es el carro que deben desear tener para poder circular a 160, dejando al populacho en el carril derecho con sus Citroën y sus Ford llenos de carritos de bebé y bolsas de Carrefour.

En el spot del video, una especie de dictador le comunica a la gente lo que tiene que hacer, en sus gustos musicales, sus mascotas y en la elección del coche. El protagonista, se rebela con un contundente “¿Por qué?”. Para finalizar, Toyota nos recuerda que todo “gran cambio” (supongo que “revolución” les pareció una palabra muy fuerte) empieza con una pregunta. La estética oscila entre el filofascismo del capitoste que ordena y manda a la gente y la comedieta cachonda de elegir la Macarena como única canción y una llama (supongo que todos sabréis que las llamas escupen) como única mascota.

A mi me han surgido algunas preguntas al respecto; ¿Realmente hay un sólo modelo de coche a elegir? Es que más bien tengo la sensación contraria. Incluso entre los híbridos hay ya una buena oferta. ¿A quién va dirigido el anuncio? Es que no creo que nadie tenga la sensación de ser parte de la masa o de estar alienado por el hecho de que cada vez haya más éxitos tipo “Macarena”. Todos los que conozco que tienen esa sensacion, también tienen la suficiente independencia intelectual como para elegir su coche sin dejarse influir por la publicidad. ¿Pretenden hacernos creer que comprar un Auris es un acto de rebeldía contra lo establecido? Yo pensaba que los actos de rebeldía eran cosas como dejar de utilizar el coche, no votar al PPSOE, leer a Chomsky o irse a Sierra Maestra con un fusil.

Car designers are just going to have to come up with an automobile that outlasts the payments.
Erma Bombeck

Soy un fan incondicional de Los Simpsons. Me parece lo mejor de toda la historia de la television. O al menos de la que yo he visto.

Ante la imposibilidad de combatir este capitalismo que nos conduce a la nueva edad media, solo cabe la actitud que intuyo en los guionistas de la serie. Una especie de escepticismo cachondo, al estilo beatnik, pero divertido en vez de snob. Guionistas que por cierto, son parte de la elite intelectual americana. Casi todos ellos vienen de las más prestigiosas universidades, especialmente Harvard (Richard Appel, J. Stewart Burns, David X. Cohen, Kevin Curran, Greg Daniels, Dan Greaney, Al Jean, George Meyer, Bill Oakley, Conan O’Brien, Jon Vitti, Matt Warburton).

No hay aspecto de la vida que no toquen habitualmente; la ciencia, el arte, la medicina, la literatura, el cine, la política, el alcoholismo, la violencia, la religión… y (como no) la propia TV y la publicidad.

Hace pocos días pusieron en A3 el capítulo en el que la escuela de primaria se arruina y tienen que venderla a una empresa que está desarrollando un juguete (el muñeco Funzo) para venderlo en Navidad. En un momento determinado, Lisa y Bart ven por television el spot del muñeco.

Es imposible resumir en tan pocos segundos el escalofriante descaro con el que las jugueteras pretenden comerle el coco a nuestros hijos. Es una leccion de consumismo rápido que finaliza con la hilarante (y a la vez estremecedora) frase “Si no tienes un Funzo, no eres nada !!!”. Cualquiera que haya visto algo de TV en horario infantil estas navidades pasadas sabe de qué hablo.

“Facts are meaningless. You could use facts to prove anything that’s even remotely true.”
Homer J. Simpson

ACTUALIZACION:
Como podeis comprobar, Youtube ha tenido la amabilidad de bloquear el video porque contiene material protegido por derechos de autor: Sic transit gloria mundi.